El acoso escolar es una realidad presente en todo el mundo. Según las Naciones Unidas, 1 de cada 3 estudiantes ha sido víctima de acoso escolar. A pesar de los numerosos programas y proyectos implementados, los resultados no han sido los esperados. Día tras día, nuevas víctimas se suman a las estadísticas.
La iglesia, con presencia global, también alberga en su interior a niños, adolescentes y jóvenes que pueden ser víctimas, testigos o incluso agresores en situaciones de violencia escolar.
Por eso, creemos que tenemos una oportunidad única: marcar la diferencia y transformar nuestros grupos de niños, adolescentes y jóvenes en espacios seguros, capaces de influir positivamente en la sociedad.